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domingo, 14 de junio de 2009

Susurros de Cristal


Hay encima de la mesilla de noche de mi habitación una bola de cristal, ¡vaya forma de decirlo! No soy una bruja ni nada parecido solo es una bola de esas que dentro tiene como unas burbujas de otro cristal y dentro de las mismas, cristal blanco como escarcha.

No recuerdo como ni porque la tengo, desde siempre ha estado conmigo sé que cuando era niña en las noches de tormenta la cogía en mis manos y los truenos se alejaban como por arte de magia.

Es curioso que mirándola fijamente parece que se mueven las burbujas y forman figuras. Sentada sobre la cama me encanta cogerla hacerla girar entre mis manos, sentir la exquisitez de su forma y la lisura del cristal, por la noche refleja las estrellas y al amanecer los perfectos colores, los captura para mí y me los pone en la mano.

En las calurosas noches de verano conserva el frio de sus burbujas, que a mí me parecen trocitos de hielo del mismísimo Polo Norte. Puedo presumir de que me pertenecen están sobre mi mesilla de noche, me encanta acercármela a la cara y sentir como me acaricia ella también. Sí, mi bola me acaricia y si la acerco a mi boca puedo sentir su beso helado y quemante al mismo tiempo. Es una bola muy especial, me entere de que lo era el 9 de junio de 2005 por la noche.

Por la mañana había estado en el hospital y esa noche sentada en mi mesa era incapaz de escribir una línea, a pesar de que en mi cabeza bullían como nunca las ideas, era un hervidero impresionante que quería poner sobre el papel… no hubo forma humana, mis dedos se negaban. Todo mi cuerpo estaba como aletargado.

Me metí en la cama con una sola idea no volvería a escribir, no volvería a volar, no volvería a hacer nada de todo lo que me daba vida porque esa misma mañana me había dicho un medico que tenía cáncer y yo sentía que no tendría tiempo de nada y para nada.

Escuche un susurro, a mi lado alguien decía: “eso no es cierto, lo que piensas no es verdad, no te rindas”; encendí la luz de mi cuarto por supuesto no había nadie allí, de nuevo con la luz apagada aquel susurro:”No te rindas”.

Pensé que solo me faltaba eso mi cabeza jugándome malas pasadas, cuando un reflejo me hizo fijarme que la bola tenía un brillo especial allí junto al despertador, la cogí y la puse junto a mi cara en la almohada, dormí esa noche con ella y hoy la tengo aquí sobre la mesa mientras escribo su historia.

5 comentarios:

  1. me ha encantado y me ha gustado mucho el relato, pero si la bola era tan magica. tambien los amigos, son bastantes magicos. son como las estrellas, sabes que estas ahi,aunque esten en el monton. cuidate mucgo que tu eres una gran luchadora. por cierto, la bola de cristal , no era la secuencia de la pelicula de orson wells "ciudadano kane". ricardo de Aranjuez ¿te acuerdas de mi?

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  2. ¿Pero la magia existe? En algún momento, en algún lugar quizás...

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  3. exacto, en algun lugar, pero siempre en algun momento, hay momentos que tenemos que tener alguna "chispa de magia", para selir adelante, y no tirar la toalla. Ricardo " corazon de leon" de Aranjuez

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  4. ¿Es tan fácil?.....Es tan fácil.....¡¡ES TAN FÁCIL!!
    Mejor ver que puedes despegar cuando y cómo quieras....no te engañes poniéndote límites.

    Yo sé que no los tienes.

    Abrazo se OSO

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  5. Tus palabras siempre llegan a donde tienen que llegar.
    Recibido y devuelto

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