Un cuadro es la ventana donde la vida se paro.
Camina sin rumbo por las calles de Paris, este viaje estaba previsto hacerlo juntos pero se ha ido sin una palabra sin una explicación, pero no importa la seguirá buscando aunque tenga que ir al fin del mundo, la encontrara porque sin ella no es, no sabe ser.
Sin saber cómo llega a la zona de las Tullerías, anda sin parar hasta encontrarse con una pirámide invertida y gente que entra, los sigue sin pensar hasta que la ve, es ella, le mira con su sonrisa enigmática solo a él. A su alrededor la gente pasa, se para y sigue pasando. Ella solo le mira a él como siempre.
Se queda parado frente a ella y le dice despacio:
La persona que yo busco existe, lo sé. Sueño contigo todas las noches.
Y no soy capaz de olvidar que una vez la vi. Pasaste volando a mi lado, pero no querías volar. Se equivocó. Se equivocaba.
Hoy es siempre todavía, me dijo. Pero quería decir otra cosa. Quería decir que mañana nunca llegaría.
Yo sigo creyendo que estuvo allí, que alguna vez estuvo allí. No sé si se ha marchado o nunca llegó.
Algún día, lo sabré
Aquí te estoy esperando.
La gente lo mira, está parado frente al cuadro murmurando algo, no deja que nadie se acerque a él.
Los agentes de seguridad lo sacan afuera, están equivocados el retrato es de ella, no le han dejado tocarlo pero se equivocan es Beatriz…no la Gioconda.



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