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martes, 23 de junio de 2009

Laura


Caminaba con los pies hinchados y la barriga cada vez más voluminosa, hay un hospital cerca, falta poco para llegar…. un dolor fuerte la hizo doblarse… y quedo apoyada en el muro, por sus piernas corría líquido, su hijo iba a nacer si nadie lo remediaba, en la calle.

Una buena mujer se percato de lo que estaba pasando, ayudo a la muchacha a sentarse en su coche y condujo hasta el hospital; la mujer quedo en la sala de espera con el bolso y las pertenencias de la chica.

Pensaba en ella, que le había parecido muy joven y asustada pero muy entera al mismo tiempo, cuando en el coche mientras la traía al hospital le dio las gracias por ayudarla, pensaba que debería mirar en su bolso para ver donde vivía y poder avisar a alguien. Lo abrió pero en ese momento una enfermera se acerco a ella, le explico que el médico quería hablarle, la acompaño a una salita privada donde un doctor le dijo que tenía una nieta y que su hija había muerto en el parto debido a unas complicaciones.

Ella abrió la boca para decir que no era su hija que solo la había traído al hospital, pero cambio rápidamente de opinión, pensó que Dios le daba otra oportunidad; relleno todos los papeles que le pusieron delante como si la muchacha hubiera sido de verdad su hija organizo el entierro, se hizo cargo de todos los gastos y salió de allí con una recién nacida en sus brazos y las pertenencias de su madre en una bolsa.

Cogió un taxi para regresar a su casa, ya volvería a por su coche y pensó en su marido y su hija muertos en aquel accidente terrible del camping, a su memoria volvió aquel día cuando ella se levanto temprano y salió con el coche para hacer compras y gestionar el viaje de vuelta de toda la familia, Dios quiso que ella no estuviera allí cuando estallo aquel camión y casi toda la gente del camping murió quemada…Se había preguntado desde entonces porque había sobrevivido, porque Dios le había arrebatado lo que más quería, lo que era toda su vida y la había dejado vacía y sola… De esa manera extravagante que tiene Dios de hacer las cosas le había dado la respuesta estaba en sus brazos durmiendo plácidamente.

Ya en su casa acomodo a la niña y llamo a su vecina y amiga de tantos años, hablaron largo y tendido sobre lo que había pasado, sobre la posibilidad de que se descubriera que ella no tenía ningún parentesco con la niña ni con su madre fallecida; decidieron que lo mejor era marcharse, volvería a la antigua casa de sus padres en la huerta valenciana allí podría criarla sin miedo a que nadie supiera nada. Fue su amiga la que compro todo lo necesario para la recién nacida, la ayudo a preparar su equipaje y el viaje, ella y su marido fueron los padrinos en el modesto bautizo de Laura que fue como la llamaron.

A lo largo de los años cuido y educo a su hija y cuando ya fue una joven le explico todos los detalles de su nacimiento, como por una confusión del personal hospitalario fue a parar a sus manos y a su vida. Le entrego las pertenencias de su verdadera madre y le ofreció su ayuda para buscar a los posibles familiares que tuviera, a lo que Laura respondió que ella ya estaba con su verdadera familia.

Pasaron tres años más y por cuestión de estudios Laura tenia que trasladarse a Madrid, busco para vivir una casa que alquilaban habitaciones para estudiantes cerca de la universidad, la había encontrado por Internet y había negociado todos los detalles por teléfono, les había parecido a ella y a su madre una muy buena opción pues la dueña de la casa era una señora mayor y alquilaba las habitaciones de su casa a chicas estudiantes.

Laura y su madre llegaron a Madrid, ella quería ver en persona donde iba a alojarse su hija y así quedar más tranquila. Abrió la puerta una empleada anciana que quedo muda y pálida mirando a Laura, las hizo pasar a un salón donde había sentada una mujer algo mas mayor que la madre de Laura, por todo el salón había fotografías de una chica guapa y morena como Laura…fotos como la que tenían Laura y su madre enmarcada en la sala de estar de su casa de la huerta valenciana.

domingo, 14 de junio de 2009

Susurros de Cristal


Hay encima de la mesilla de noche de mi habitación una bola de cristal, ¡vaya forma de decirlo! No soy una bruja ni nada parecido solo es una bola de esas que dentro tiene como unas burbujas de otro cristal y dentro de las mismas, cristal blanco como escarcha.

No recuerdo como ni porque la tengo, desde siempre ha estado conmigo sé que cuando era niña en las noches de tormenta la cogía en mis manos y los truenos se alejaban como por arte de magia.

Es curioso que mirándola fijamente parece que se mueven las burbujas y forman figuras. Sentada sobre la cama me encanta cogerla hacerla girar entre mis manos, sentir la exquisitez de su forma y la lisura del cristal, por la noche refleja las estrellas y al amanecer los perfectos colores, los captura para mí y me los pone en la mano.

En las calurosas noches de verano conserva el frio de sus burbujas, que a mí me parecen trocitos de hielo del mismísimo Polo Norte. Puedo presumir de que me pertenecen están sobre mi mesilla de noche, me encanta acercármela a la cara y sentir como me acaricia ella también. Sí, mi bola me acaricia y si la acerco a mi boca puedo sentir su beso helado y quemante al mismo tiempo. Es una bola muy especial, me entere de que lo era el 9 de junio de 2005 por la noche.

Por la mañana había estado en el hospital y esa noche sentada en mi mesa era incapaz de escribir una línea, a pesar de que en mi cabeza bullían como nunca las ideas, era un hervidero impresionante que quería poner sobre el papel… no hubo forma humana, mis dedos se negaban. Todo mi cuerpo estaba como aletargado.

Me metí en la cama con una sola idea no volvería a escribir, no volvería a volar, no volvería a hacer nada de todo lo que me daba vida porque esa misma mañana me había dicho un medico que tenía cáncer y yo sentía que no tendría tiempo de nada y para nada.

Escuche un susurro, a mi lado alguien decía: “eso no es cierto, lo que piensas no es verdad, no te rindas”; encendí la luz de mi cuarto por supuesto no había nadie allí, de nuevo con la luz apagada aquel susurro:”No te rindas”.

Pensé que solo me faltaba eso mi cabeza jugándome malas pasadas, cuando un reflejo me hizo fijarme que la bola tenía un brillo especial allí junto al despertador, la cogí y la puse junto a mi cara en la almohada, dormí esa noche con ella y hoy la tengo aquí sobre la mesa mientras escribo su historia.

domingo, 7 de junio de 2009

Azul


Hoy toca ordenar armario, no soporto doblar y arreglar la locura que hay en este ropero, así que respiro profundamente y me sumerjo entre blusas, pantalones etc.… justo ahí, debajo de una pila de ropa que nunca me pongo hay un pedazo de mi vida en forma de suéter azul.

Lo tomo con cuidado como si fuera a desaparecer, me lo acerco a la cara… Un tenue aroma que esta tejido entre sus hebras me traslada en el tiempo, envolverme en el, es sentir sus brazos…

Acariciándolo siento que conserva la suavidad de la noche mediterránea, allí donde junto a un mar tranquilo tachonado de estrellas caminábamos en silencio, no porque no tuviéramos nada que decir, sino porque las pobres palabras no podían expresar lo que decían nuestros ojos, nuestras manos y la cadencia de nuestros cuerpos caminando abrazados. El rumor del mar acunaba nuestros pensamientos, la brisa nocturna que me estremece y entonces él, pone sobre mis hombros su suéter y me abraza…

Me digo a mi misma que no puedo seguir pensando en esto, tengo que deshacerme de este suéter, que siempre aparece en mi armario. Ha pasado tiempo desde aquella historia y no puedo quedarme colgada de ella siempre que cambia la estación y ordeno la ropa, pero algo dentro de mí , muy intimo se resiste y es que su tacto vuelve a decirme cuanto le quise y me reprocha lo que calle, lo que nunca le dije…

Mi hija entrando como un ciclón rompe el hilo de mis pensamientos

--- ¡Mama! Te has olvidado que hoy es la función, necesito algo azul que haga juego con lo que llevo. Este suéter que tienes en la mano puede servir, hace juego con mis ojos.

---No cariño elige otra prenda, la que quieras.

Pienso que este viejo suéter debe seguir en el armario precisamente por eso porque es viejo y hace juego con tus ojos…

Lo doblo y guardo mientras recuerdo aquella noche que también pensé que hacia juego con sus ojos.